El corazón que vuelve a dar gracias
Hay momentos en los que necesitamos detenernos y mirar el camino recorrido. Mientras avanzamos, las preocupaciones suelen ocupar tanto espacio que olvidamos reconocer lo que Dios ha hecho por nosotros. Recordamos con facilidad lo que todavía falta, pero podemos pasar por alto la fuerza que recibimos cuando creíamos no poder continuar, la ayuda que llegó en medio de una necesidad o el perdón que nos permitió comenzar de nuevo. Al mirar atrás, también encontramos días que aún nos duelen. Hay oraciones cuya respuesta seguimos esperando y pérdidas que dejaron un vacío profundo. La gratitud puede brotar incluso allí, entre lágrimas, cuando descubrimos que podemos acercarnos al Señor con nuestra fragilidad y descansar en su fidelidad. Dar gracias no exige esconder las heridas ni fingir que todo ha sido fácil. Pablo escribió: «Pero demos gracias a Dios que nos ha dado la victoria a través de nuestro Señor Jesucristo» (1 Corintios 15:57, PDT). Estas palabras aparecen en un pasaje donde el após...